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Una de las doctrinas centrales del protestantismo es la llamada Sola Scriptura: la idea de que la Biblia es la única regla infalible de fe y que todo lo necesario para la salvación está explícitamente contenido en ella.
Pero aquí surge una pregunta decisiva: ¿Enseña la Biblia que la Biblia es la única autoridad?
Si la doctrina es verdadera, debe poder demostrarse bíblicamente, si no puede demostrarse con claridad textual, entonces no es bíblica.
Examinemos los textos clave.
2 Tesalonicenses 2:15 — Tradición escrita y oral
“Así que, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido, ya sea por palabra o por carta nuestra.”
Este versículo es devastador para la Sola Scriptura porque San Pablo distingue explícitamente dos formas de transmisión:
- Por palabra (tradición oral)
- Por carta (tradición escrita)
Ambas son obligatorias.
No dice: “Conservad solo lo que esté escrito.”
Dice: “Conservad lo que recibisteis de nosotros.”
La autoridad apostólica no se limita al texto.
Si la Escritura fuera la única regla de fe, este versículo sería incomprensible.
1 Timoteo 3:15 — La Iglesia como columna de la verdad
“La Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.”
Aquí Pablo no dice que la Biblia es la columna de la verdad, dice que lo es la Iglesia y esto es crucial.
En la mentalidad bíblica: La verdad no flota sin estructura, tiene un soporte visible.
Si la Escritura fuera la única autoridad suprema, Pablo habría dicho: “La Escritura es la columna y fundamento de la verdad.”
Pero no lo dice.
La Iglesia precede al Nuevo Testamento y es quien lo reconoce como inspirado.
Juan 21:25 — No todo está escrito
“Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús; si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros.”
El Evangelio mismo admite que no contiene todo.
La Sola Scriptura afirma que todo lo necesario está en la Biblia, pero Juan reconoce explícitamente que no todo fue escrito.
La pregunta es inevitable: ¿Dónde quedaron esas enseñanzas no escritas?
La respuesta histórica es clara: en la Tradición apostólica.
El problema lógico del canon
Aquí está el golpe definitivo.
La Biblia no contiene una lista inspirada de sus propios libros y en ningún lugar encontramos un índice divinamente revelado que diga:
- Mateo es inspirado.
- Hebreos es inspirado.
- Apocalipsis es inspirado.
Entonces surge una contradicción: Si solo la Escritura es autoridad infalible, ¿cómo sabemos infaliblemente cuáles libros pertenecen a la Escritura?
Para aceptar el canon del Nuevo Testamento, el cristiano debe confiar en una autoridad externa al texto: la Iglesia.
El canon no cayó del cielo encuadernado, sino que fue discernido por la Iglesia en los primeros siglos y confirmado solemnemente en el Concilio de Trento en el siglo XVI, aunque ya era reconocido mucho antes.
Por ejemplo, San Ireneo de Lyon en el siglo II ya reconocía los cuatro Evangelios como normativos, apelando a la sucesión apostólica.
La Sola Scriptura depende históricamente de la autoridad de la Iglesia para saber qué es Escritura y esto es un principio que se auto-refuta.
Objeción común: “2 Timoteo 3:16-17 dice que la Escritura es suficiente”, “Toda Escritura es inspirada por Dios… para que el hombre de Dios sea perfecto…”
El texto dice que la Escritura es útil y suficiente para enseñar, corregir y formar, pero no dice que sea la única fuente de autoridad.
Decir que algo es suficiente no significa que sea exclusivo.
Por ejemplo:
- La oración es suficiente para acercarnos a Dios.
- Pero eso no elimina los sacramentos.
- El texto no enseña exclusividad.
- La palabra “solo” no aparece.
La Iglesia primitiva no practicó Sola Scriptura
Los primeros cristianos:
- No tenían un Nuevo Testamento completo.
- Dependían de la predicación apostólica.
- Apelaban a la sucesión episcopal para resolver herejías.
San Ignacio de Antioquía insistía en obedecer al obispo y nunca dijo: “Lean solo la Biblia.”
La estructura histórica del cristianismo primitivo es incompatible con la Sola Scriptura.
Conclusión
La Sola Scriptura enfrenta tres problemas insuperables:
- Problema textual: ningún versículo la enseña explícitamente.
- Problema histórico: la Iglesia existió antes del Nuevo Testamento.
- Problema lógico: el canon bíblico requiere una autoridad externa.
La Biblia no enseña que la Biblia sea la única regla de fe.
En cambio, enseña que debemos conservar la Tradición apostólica, que la Iglesia es columna de la verdad y que no todo fue escrito.
La verdadera fórmula bíblica no es “Escritura sola”, sino Escritura dentro de la Iglesia que la recibió, la custodió y la transmitió.

